Archivo de la categoría: Licencias mundanas

Hoy más que nunca… #guillotina

Artículo 44. Toda la riqueza del país, sea quien fuere su dueño, está subordinada a los intereses de la economía nacional y afecta al sostenimiento de las cargas públicas, con arreglo a la Constitución y a las leyes.

La propiedad de toda clase de bienes podrá ser objeto de expropiación forzosa por causa de utilidad social mediante adecuada indemnización, a menos que disponga otra cosa una ley aprobada por los votos de la mayoría absoluta de las Cortes.

Con los mismos requisitos la propiedad podrá ser socializada.

Los servicios públicos y las explotaciones que afecten al interés común pueden ser nacionalizados en los casos en que la necesidad social así lo exija.

El Estado podrá intervenir por ley la explotación y coordinación de industrias y empresas cuando así lo exigieran la racionalización de la producción y los intereses de la economía nacional.

En ningún caso se impondrá la pena de confiscación de bienes.

Franz Kafka – Una interpretación anticapitalista

En diciembre de 2011 fui a Praga. Tuve suerte porque el invierno no había llegado todavía, y por tanto pude pasear sin dejarme los huesos. El motivo de mi viaje no tenía que ver con Frank Kafka, pero sí con la literatura. Quería ver los lugares donde unos resistentes habían conseguido matar al nazi Heydrich, tras leer el libro HHhH de Laurent Binet. Pero esa es otra historia.

Casa donde Kafka escribió Un médico rural

Aprovechando que andaba por allí, me paseé por el recuerdo de Kafka. Por si se me pegaba algo, vamos. Y hubo suerte. Al llegar al Pasaje Dorado vi que, en la casita donde el escritor había pasado muchas horas de trabajo, había una librería. Uno no es fetichista per sé, pero había que hacer algo y compré Un médico rural – Pequeños relatos. La elección del título fue casual (bueno, no del todo: los demás ya los tenía), y resultó que las letras de ese libro eran las únicas que Kafka escribió en aquel cuco nº 22.

Para los que no hayan leído Un médico rural, dejo el enlace a la biblioteca Ciudad Seva donde podréis encontrarlo. Aquí.

Lo que sigue a continuación es una interpretación mía, ayudado por un litro de cerveza tostada de U Medviku. Pero me cuadra. Eso sí, no dejéis de leerlo si no queréis que os lo destripe a spoilers.

Una interpretación anticapitalista de “Un médico rural”

Punto de partida: un médico rural recibe una llamada urgente. Ha caído una tormenta de nieve y la casa a la que debe llegar está a diez millas. Además, su caballo murió ayer. Pide ayuda entre sus vecinos, pero nadie puede hacer nada por él.

Aparece el capital: en su cochera, un desconocido con ojos azules le presenta dos buenos corceles. Problema solucionado.

El capital no trabaja, pero siempre gana: la criada, preciosa, aparece por la cochera para ayudar al médico a ensillarlos. El capital se lanza sobre la criada y le muerde en una mejilla. El médico le pide que le acompañe, pero el capital no está por la labor. Azuza a los caballos y el médico sale disparado mientras ve cómo la joven huye perseguida por el benefactor.

Fotograma de la película japonesa Inaka Isha, basada en el relato de Kafka.Al principio todo son facilidades: el viaje, que se preveía largo y difícil, se hace en un santiamén. El padre del paciente está preocupado, pero cuando llega, el médico comprueba que está sano.

Primer desajuste: el paciente le pide que le deje morir. Pero él es médico, ¿cómo iba a hacer eso? El padre le ofrece una copa de ron que él rechaza.

Segundo desajuste: el paciente tiene una herida profunda en el costado. Podría morir. Entonces, el paciente le suplica: ¿Me salvarás? Ante el desaguisado, el médico piensa en su criada.

La imposibilidad de entender el mundo laboral: en plena desolación, los dos caballos meten la cabeza por la ventana, como recordándole que tiene una deuda contraída.

Las represalias por no hacer bien un trabajo: de repente, aparece todo el pueblo en la casa. Lo observan y le exigen que lo cure, y para que no escape atan al médico a la cama del paciente. Los niños del coro cantan:

Desvestidlo para que cure
y si no cura matadlo.
No es más que un médico,
no es más que un médico.

El paciente, entonces, le echa en cara que no solo no le va a curar, sino que encima le está quitando un trozo de su lecho de muerte. El médico le dice:

-Tampoco es fácil para mí.
-Es una excusa muy fácil para que baste -replica el moribundo.

Recuperar lo perdido es imposible: consigue escapar y, desnudo, el médico se monta en el carruaje. Por suerte los caballos son buenos y harán el viaje muy rápido. Pero ahora no es así. Los caballos van muy despacio, y se queda atrapado en medio de un desierto de nieve. El médico no para de pensar en su criada.

Fin.

Librito comprado en la casita donde lo escribió.

No pienso hacer ninguna conclusión. Por lo menos ninguna más. Que ya hay unas cuantas. Pero esto era una interpretación mía, ¿no? Pues eso.

Un par de cosas.

Por un lado, buscando imágenes para esta entrada -la primera es una foto mía, pero la segunda no-, me encontré un blog que hablaba sobre Inaka Isha, una película japonesa de 20 minutos que está basada en el relato de Kafka. La tendré que buscar.

Y por otro, una llamada al blog de El economista humilde, lleno de buenas ideas. Este tío un día escribió sobre un sueño que tuvo -o no, me da igual- y que me recuerda mucho a las historias absurdas de Kafka. Si empezamos a leer el post por el segundo párrafo, a partir de “Al girar la esquina me di cuenta…”, nos queda un relato más bien apañado de un aprendiz de Kafka del siglo XXI.

Vividor de otras vidas no se vende

Supongo que alguno se habrá dado cuenta de que en el blog ha empezado a aparecer una misteriosa publicidad que contradice con el mensaje que cierra la página:

Este blog ni quiere ni admite publicidad comercial.

Bien, pues todo tiene una explicación.

En primer lugar, WordPress ha decidido que mi blog puede albergar publicidad aleatoria, y cobrarse ellos los clics. Debo aceptar su decisión, pues no pago un duro por tener mi blog en esta plataforma. Pero no me hace ni puta gracia.

En segundo lugar, yo también he querido poner publicidad, una que a mí sí me hace gracia. Se trata de Luz de lectura, la tienda on line que han montado unos colegas míos.

Tienda de lámparas de lectura

Esta es la tienda

Y lo hago por varias razones:

1.- Quizás sea la única tienda del mundo que solo distribuye lámparas para lectura (con pinzas, de led, para e-readers…). La verdad es que está bastante completa.

2.- Hace más de un año que tengo una de las lámparas de Luz de lectura y no hay noche que no la encienda. Hace años tuve otra lámpara de pinza, pero era mala: deslumbraba, daba una luz excesiva y de cuando en cuando se fundía… Esta nueva ha sido todo un descubrimiento, oye, pues tengo las mismas pilas desde el primer día, no deslumbra a mi novia que soba a mi lado mientras leo y, sobre todo, no me deslumbra a mí que soy el que la miro de frente. Mis colegas dicen que son las características del led y yo, que no entiendo nada de eso, solo puedo decir que funciona.

3.-  Son buenos colegas, currantes, y le han puesto mucha ilusión a esa plataforma. Además, es probable que si reciben alguna visita de mi blog me inviten a una cerveza. O si no, mucho más barato, quizás algún día lean una de mis entradas y se digan para sí mismos: “Hombre, mira,  esta entrada me ha gustado. Voy a colaborar con el barbudo marcándome un comentario“.

Quizás alguno se haya fijado en que ninguna de las razones por las que hay publicidad en Vividor de otras vidas tiene que ver con que yo cobre dinero. Espero poder seguir haciendo el blog sin que se convierta en una obligación y, si los hados me son propicios, conseguiré no cobrar ni un euro por nada de lo que aquí escribo. Esa es mi intención. Así sea.

Tebeos de la posguerra – La educación de nuestros padres

Cuando leáis estas líneas, Hechas y Pelayos de la España victoriosa, habréis desfilado ya por las plazas y las calles de todas las ciudades y pueblos de España, enronqueciendo con el grito que en estos momentos escapa de las gargantas de todos los españoles: Franco, Franco, Franco.

La gratitud de todos los niños de España debe llegar hasta él en un alarido unánime. Gratitud, cariño, admiración y sumisión incondicional. Ha sido el enviado de Dios, el instrumento de Dios, el brazo de la justicia y el amado de la victoria.

Treinta y dos meses hace que tomó sobre sus hombros una empresa al parecer irrealizable. Otro cualquiera hubiera dudado; él no vaciló un instante. Confió en Dios, confió en la inmortalidad del pueblo español y confió en la grandeza de su genio. Y aquella empresa erizada de dificultades, imposible para cualquier otro que no fuera él, ha quedado victoriosamente rematada. A él como al emperador bíblico pudo decirle el Señor: Yo te nombré y te llamé y te establecía para abrir las puertas infranqueables, para romper los cinturones de hierro, para entrar en las grandes ciudades y para sojuzgar a los pueblos rebeldes. Y cuando en el curso de vuestro bachillerato os encontréis con aquel verso en que el poeta latino hace el elogio de uno de los grandes generales de Roma: «Con paso lento pero seguro él nos restituyó todo», pensad que este elogio tiene su realización en nuestro Caudillo glorioso, el mejor general del mundo.

Todo lo tenéis por él: la Patria, la familia, la misma fe de Jesucristo, el honor de llamaros españoles, la esperanza de un porvenir glorioso, esa boina roja que significa todo el pasado sin igual de España y esa camisa azul que significa un mañana lleno de esplendor. Y esas flechas de vuestra camisa han conquistado ya por él todo su sentido. enlazadas, como ellas en un solo haz, están ya todas las regiones de España, para trabajar en la realización del lema que tantas veces habéis repetido: Una, Grande y Libre, bajo la espada del triunfador providencial.

Es el momento de decir: ¡Gloria a Dios en las alturas y gratitud en la tierra al hombre Por Él Escogido!

Fray Justo Pérez de Urbel
Primer abad del valle de los caídos

En Palencia hay una exposición sobre tebeos de la posguerra española. Es divertida. No es que haya ninguna publicación que resulte especialmente interesante (al menos para mí, que no soy muy ducho en las artes del dibujo), pero la expo en sí tiene su intríngulis. ¿Por qué? Pues por esto mismo: porque me obliga a esforzarme en entender cómo podían resultar atractivas, en aquella época, todas esas publicaciones plagadas de tópicos y simplezas.

Hay un apartado bastante divertido sobre la censura. Nosotros (los actuales, los nacidos a partir de los sesenta) sabemos que las heroínas femeninas de los cómics siempre enseñan buena parte de su agraciada anatomía mientras pelean contra monstruos. Bien, pues nuestros padres, de niños, no lo sabían. Ni siquiera en las traducciones de comics extranjeros. Para mantener la inocencia de las generaciones que nos criaron existían esos bienpensantes dibujantes censores que aplicaban con desparpajo sus artes y cubrían con gaseosos y desenfocados tules tal exuberancia. Así, las defensoras del bien en España eran ágiles, fuertes, listas y recatadas. Como debe ser.

No tengo imagen para poner, pero prometo volver para hacerle una foto y actualizar la entrada.

Bien, os preguntaréis qué coño tiene que ver todo esto que cuento con las sabias palabras de Fray Justo Pérez de Urbel (a la sazón primer abad del valle de los caídos). Resulta que este texto, por lo visto, abría varios de los comics que se distribuyeron por la España nacional al finalizar la guerra. Y no he podido evitar fotografiarlo y luego transcribirlo. Para todos. Quizás así consigamos entender algunas de las taras de los viejillos y, mucho más allá, sepamos apreciar sus meritorias evoluciones.

La crisis


Sé que en un blog sobre literatura debería hablarse de literatura. Pero llega un momento en que uno no puede aguantar más y se pone de mala leche.

Además, ¿quién fue el que dijo que la literatura tenía que estar al margen de la realidad?

Me refiero, cómo no, a la crisis. Hoy no tengo ganas de reflexionar sobre libros ni otras vidas, sino de describir unas cuantas historias reales que tienen chicha como para dar lugar a relatos de miedo, policíacos o burlescos del S. XVII. Quién fuera Don DeLillo para plasmar todo esto en una novela. O Quevedo para hacerlo en una sátira.

A lo que íbamos.

Historia 1. Fernando Martín, aquel ex presidente del Real Madrid con una constructora tipo bluf llamada Martinsa, acaba de declararse insolvente. Con dos cojones. Tiene 243 millones de euros en yo qué sé dónde, pero el pobre es insolvente. ¿No os dan ganas de echarle un euro? La crisis. http://www.cotizalia.com/cache/2009/01/29/noticias_13_fernando_martin_declaro_insolvente_atesora.html

Historia 2. Los empleados de Wall Street cobraron 18.400 millones de dólares en concepto de bonus por el ejercicio 2007. Esto son 14.100 millones de euros. La media ha sido de 112.000 euros de paga extra -porque su sueldo no se lo ha tocado nadie- el mismo año en que se ha demostrado que su brillante gestión está mandando al paro a millones de personas en todo el mundo. La crisis. http://www.europapress.es/internacional/noticia-obama-indignado-bonus-wall-street-20090130000805.html

Historia 3. Aparecen nuevos modos de despedir a gente. Esta vez han puesto unos seguratas en la puerta de la empresa para que no puedan entrar los empleados. Bueno, sí, de dos en dos y para recoger la carta de despido. No tenían ni idea. Lo siguiente será dejarles entrar y gasearlos directamente. La crisis. http://www.nortecastilla.es/20090129/local/valladolid/sitel-despide-empleados-boecillo-200901291208.html

Historia 4. Los resultados en la banca de nuestro país aumentaron un 30,7 % en 2007 respecto al año anterior. Justo el año en que pidieron por favor que el gobierno les diera NUESTRO dinero. Lo hizo, claro, como todos sabemos. Pero luego se indignaron porque el gobierno quería poner condiciones: “Decirnos a nosotros estos políticos qué hacer con nuestro dinero, serán desvergonzados. Primero que nos lo den, y luego que se callen, que para algo somos los bancos”. Y se lo dio, claro, como todos sabemos. La crisis. http://www.cotizalia.com/cache/2009/01/30/noticias_72_banca_espana_pierde.html

Seguiría con mil noticias más, pero no me he comprado todavía la ametralladora para acabar con todos los que hablan de crisis para echar a gente, chupar la pasta de esa gente a la que echan, cobrar sus bonus y encima poner ellos las condiciones.

Hasta ese momento, intentaré pensar en cosas bonitas que me tranquilicen: bancos incendiados, empresas bombardeadas, ejecutivos de Wall Street o la bolsa de Madrid ahorcados en sus propias corbatas…