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¿Por qué vuelvo?

Además, recuerdo el final de L’Education sentimentale. Frédéric y su compañero Deslauriers vuelven la vista atrás para contemplar sus vidas. Su último y favorito recuerdo es el de una visita a un burdel realizada hace muchos años, cuando ambos eran todavía unos colegiales. Habían trazado con todo detalle el plan de la excursión, se hicieron rizar el pelo especialmente para ese acontecimiento, e incluso robaron flores para regalárselas a las chicas. Pero cuando llegaron al burdel Frédéric se puso nervioso, y los dos huyeron corriendo de allí. Así fue el mejor día de sus vidas. ¿No será que la forma más segura de placer, nos dice implícitamente Flaubert, es el placer de la ilusión? ¿Acaso hay alguien que necesite irrumpir en el desolado desván del incumplimiento?

El loro de Flaubert
Julian Barnes

¿Alguien ha conocido ese placer de la ilusión? Quiero decir, ¿alguien ha esperado con ansia la llegada de un acontecimiento y, cuando por fin ocurría, se sentía algo parecido a la desolación?

Bien, pues ya es realidad: he vuelto.

Y ya me he arrepentido.


La justificación

En estos meses de discreta actividad he observado una proliferación de blogs editados por personas individuales que se quieren mucho. Hablo de gentes que lanzan lo primero que se les ocurre al ciberespacio. Generalmente son arrebatos de furia, pero pueden ser descubrimientos sibaritas o análisis de coyuntura. Como si al ciberespacio le importaran. Siempre se creen con una personalidad que hace que sus ideas estén en ellos desde la infancia, pues tienen tanta razón que nunca cambiarían.

¿Alguien ha leído a algún gran pensador decir que sus ideas se le ocurrieron de forma repentina? Porque estos blogueros pretenden imitarlos con solo utilizar su tono, pero no saben nada del trabajo. Creen que tienen un don y pasan de la reflexión.

Trataré de definirlos como lo harían ellos mismos:

«Soy interesante, inteligente y no tengo pelos en la lengua. Poseo una agudeza natural que me permite encontrar aquellos recónditos detalles que hacen de mi rutina un festival del hallazgo. Además, mi innata intuición me permite inducir el todo por la suma de sus partes, gracias a lo cual desentraño sin error las normas ocultas que rigen el mundo. Como narrador, soy certero y hábil con el lenguaje, cuento con un léxico inabarcable y lo expongo de la forma cruenta y descarnada que es necesaria para glosar la puta vida. Por suerte, soy una persona humilde y no me defino así, pero es tan evidente que no puedo remediar que se acabe notando.»

Antes había muchos blogs que abanderaban esta suerte de solipsismo -a grandes rasgos, creencia de que si el mundo existees gracias a que yo lo percibo-, pero con el tiempo ha ocurrido una especie de invasión silenciosa, una plaga que visualizo en constante crecimiento, como esos documentales sobre la multiplicación celular -mitosis, creo que se llamaba-. Si han leído el relato de Roberto ArltLa ola de perfume verde -lo pongo para que lo lean-saben de qué hablo.

¿De verdad queremos leer a esos egos depresivos cansados de este mundo, a aquellos que se creen que su vida interesa a los demás? ¿Amamos la paranoia hasta el extremo de engrandecer a aquellos que se piensan constantemente, que se lamentan del mundo que les ha tocado vivir, que desprecian a sus iguales -o sea, nosotros- de una forma tan poco elegante? Más preguntas: ¿de verdad no se dan cuenta de que les hemos pillado, que sabemos que todo es una pose para tratar de ser admirados por nosotros? Y lo más importante de todo: ¿el próximo que vaya a lanzar un blog así de perspicaz será incapaz de deducir que son demasiados los vaciados que se han hecho del mismo molde?

Pero busquemos algo positivo

Lo hay. Aunque creo que son minoría los blogs que parten del trabajo, de la reflexión o de la ilusión, alguno hay. Son esos en los que se nota que el autor pretende hacer un mundo mejor  -sí, es un tópico, pero no se me ocurre ninguna manera mejor de decirlo-.

Me gustaría poner algunos de los blogs que incluyo en esta definición. Son algunos de los que con más gusto leo, y sobre todo algunos de cuya existencia estoy más agradecido. Pero serían demasiados. Bueno, qué coño, ahí voy con cinco de mis preferidos. Mezclo churras con merinas y su elección no atiende a ningún criterio explicable. Pero este es mi blog. Y una de las características de mi blog es que las razones por que se eligen sus contenidos son tan personales como patéticas. Espero que no se ofendan los ausentes. Espero que tampoco lo hagan los presentes:

– Jorge Carrión – Porque sabe mucho y cuenta más.
– El lento ahora – Más que por su blog, que mola, lo pongo por haber hecho posible esto otro: – Bajo un cielo abierto
– El economista humilde – Por la ilusión y porque el tema me parece imprescindible. Bueno, también por haberse convertido en la patada que me hacía falta para renacer el blog.
– El síndrome Chéjov – Porque me gustan los relatos y aquí aprendo de ellos.
– Guk, sobre periodismo y más – Por hacerme ver que se puede comunicar y obtener satisfacciones.

Y he aquí otra de las razones por las que vuelvo: algún día me gustaría aparecer en una lista de este estilo: aleatoria, simple, poco reflexionada, más de impulso que de convicción. Lo digo porque ya no me creo las oficiales y porque, qué coño, tiene que dar algo de felicidad que un ser humano individual te tome como ejemplo de algo bueno, por muy indefinible que sea.

También hay otra razón para volver, y es que una de las cosas que más me gustan es hablar de literatura. No estoy seguro de saber mucho del tema, por lo menos no en un porcentaje suficiente como para alardear de ello; pero me encanta compartir todo lo que aprendo. Si queréis encontrar a alguien que sepa de verdad de esto, algunos están en la lista de arriba, y otros linkados a la derecha.

PD. Esta digresión inicial es para matar la necesidad de exhibicionismo on line que llevamos todos dentro. Una vez me he erigido en salvador de todo el ciberespacio recupero la autocrítica y me meto las ganas de destrucción por el orto.

PD. 2. Por cierto, si alguien se ha dado por aludido agradeceré me envíe muchos comentarios ingeniosos que conviertan mi blog en un lugar polémico y molón.

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