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Leticia Sigarrostegui – En femenino

“- Fátima, imagínate que tienes un hermano y que ha muerto. Si la gente te pregunta si tienes hermanos, ¿les dirías que eres hija única?

No puedo mirarla a los ojos porque me pican. Me da mucha vergüenza llorar delante de la gente. Incluso delante de ella.

– Claro que no. Tú siempre tendrás un hermano. Hasta el día que te mueras.

Sabe que hablo de Álvaro y de mí. Pero no lo dice como otros. Es mi hermano.

– ¿Cómo es ser hijo único?

Me mira y se ríe.

– ¿Cómo es no serlo?”

Álvaro fue (2005)
Leticia Sigarrostegui
Ed. Lengua de Trapo
Pág. 380
Álvaro fue es una novela sobre neurosis femeninas.

¿Cómo se escribe el silencio?- me pregunto. Porque, claro, cuando a uno le sale una frase como la que acabo de escribir los lectores necesitan un tiempo en silencio para reflexionarla.

Mientras me admiro sobre mi sagacidad, se me ocurre pensar en un concepto: críticos literarios pretenciosos. Qué pobre intento de profundidad de análisis. De esas de reseñista de los baratos.

Crítico literario de los baratos – ya lo he pillado, el quid de la novela, gracias a mi afilada intuición y sentido crítico: Álvaro fue es una novela sobre neurosis femeninas.
Lector barato de crítico literario de los baratos – vaya, otra novela sobre neurosis femeninas.
Lector inteligente de crítico literario de los baratos – vale, otra novela sobre neurosis femeninas, ¿alguna razón para que me la lea?
Buen crítico literario – mierda, no me he leído la novela -como siempre-, tengo que escribir mi reseña semanal sobre este libro y en google sólo encuentro a este tonto del culo -Zeberio- que se cree Ferlosio.”

Bueno, a Álvaro fue.

Se agradece cómo ha pillado la autora las voces. La madre, la novia y la hermana de Álvaro se reconocen al instante aunque no se les mencione, tan solo por la manera en que hablan desde el papel.

Y no se agradece el excesivo metraje de la historia. Álvaro fue tiene casi 400 páginas para una historia que podría haberse contado en 150. Es como si intentamos rodar Lo que el viento se llevó con el argumento de un capítulo de La familia Mata. Claro que aquí cualquiera me podrá decir que también James Joyce escribió 3.000 páginas porque su madre no le dio un beso una mañana.

Por cierto, magnífica la edición y encuadernación de Lengua de Trapo. Hacen los libros más cómodos de leer que conozco, tanto en cuanto a su presentación como su limpieza. Si un día escribo un libro, quiero que me lo editen ellos.

Me ha salido una reseña plagada de digresiones. Es que, realmente, no se me ocurrían muchas cosas que decir del libro. Será que no entiendo mucho de neurosis femeninas. Ni de neurosis ni de nada femenino, pero esta es otra historia que no nos interesa.

La pregunta es: ¿Por qué, entonces, pongo esta entrada en el blog? Bueno, el diálogo es entrañable, ¿o no?

Ya.